¿Qué podemos hacer con nuestro bebé en el hospital cuando ha nacido sin vida?
¿Podemos pasar tiempo con nuestro bebé en el hospital cuando ha nacido sin vida?
Sí, puedes pasar tiempo con tu bebé y, de hecho, te recomendamos hacerlo. Cuando vuestro bebé fallece durante el embarazo o poco después de nacer, puede que todo sea confuso y os comenten apresuradamente varios pasos a dar. Puede ocurrir que por los ritmos acelerados del hospital quieran retirar al bebé y que no sea fácil vivir este momento con él, pero os animamos a que pidáis al personal sanitario poder estar con él un tiempo. Algunos padres, especialmente las madres, sienten la necesidad de abrazar a su bebé desde el primer momento; otras necesitan ir más despacio y por eso bueno tener tiempo para vivir esta acogida y despedida.
“Mi hijo era un bebé perfectamente formado. La naricita, las orejitas, las piernecitas… tan bonito, estaba como dormidito. Lo tuve un rato conmigo y eso fue muy importante”, cuenta Patricia, madre de Moisés.
Quizá necesitáis estar solos en este momento, o puede que prefiráis estar acompañados. En la medida de lo posible, lo importante es elegir cómo vivir esta acogida y despedida de vuestro/a hijo/a. Este momento único, por difícil que sea, puede ser también un espacio para el amor, el reconocimiento del bebé como parte de vuestra vida para siempre y la despedida desde el corazón. Una vez os retiren al bebé, es muy complicado tener este tiempo con él en el hospital.
¿Y si nos preocupa verlo o nos da miedo?
A veces, aunque se quiere tener este momento con el bebé, hay miedo de rechazarlo, de no poder enfrentarse al estado en el que puede estar el cuerpecito, o miedo de cómo reaccionar. Es completamente natural sentir miedo: miedo a ver el cuerpo, miedo a la propia reacción, miedo al impacto.
Su cuerpo, aun tan pequeño y frágil, es el cuerpo de vuestro/a hijo/a. Recibir su cuerpo es recibirlo/a a él/ella y poder pasar un tiempo con él que después será de un modo distinto, desde el corazón. Tener la oportunidad de tenerlo en brazos, de hablarle, de mirar incluso a quién se parece, de reconocerlo como hijo también físicamente, puede ayudaros a integrarlo en la familia, a entrar en la realidad que está ocurriendo y a poder vivirla con paz en medio del dolor.
Siendo vuestro bebé no os dará rechazo, solo provoca acogida. Vuestro/o hijo/a es real, ha llegado a vuestros brazos y a ser parte de vuestra familia. Y es posible que descubráis en él/ella el rostro de la paz.
Isabel y Félix, padres de Paz, dan testimonio de cuánto mereció la pena estar con su hija a pesar del miedo. Félix nos cuenta: “Dudé si verla, también por inexperiencia, no me había encontrado nunca con esto, pero luego sí que me valió la pena, le puse cara, era una persona. Fue una experiencia fuerte. Para nada me dio rechazo, tenía una cara mona. Es que fuera como fuera nos habría gustado, es tu hijo, aunque al principio dé cosa no saber con qué te vas a encontrar”. Isabel añade que “en el hospital te aconsejan verla. Y te la dan un rato y todo, y te dan las huellas, yo hice un montón de fotos”.
✨Una luz para vivir este momento
Más allá de lo que vais a ver, desde la fe creemos que está aconteciendo toda una realidad invisible. Podéis visitar nuestra pregunta “¿Qué realidad invisible acontece más allá de lo que percibimos cuando fallece nuestro bebé?”.
