Cuando nos enteramos de que nuestro hijo Jesús venía de camino, no podíamos imaginar todo lo que el Señor nos tenía
Cuando la vida de vuestro bebé termina antes de nacer, se hace un gran silencio. Puede que tengáis que tomar decisiones rápidas, desconcertantes y dolorosas: quizá le han dado pastillas a la madre para tener al bebé en casa, o quizá va a darle a luz en el hospital. O puede que estas situaciones ya hayan pasado, que vuestro/a hijo/a ya haya nacido sin vida, pero no sepáis qué hacer ahora.
En medio del dolor, del misterio, del silencio… queremos estar con vosotros, como hemos estado con otros padres. Queremos acompañaros en esta acogida, despedida y entrega de vuestro/a hijo/a, que llena de dolor es también una fuente escondida de amor y esperanza, y poder estar en pie con vosotros, haciendo experiencia de que el amor es más fuerte que la muerte.
Creemos que cada vida es un don, y que cada niño/a, desde el seno materno, es sagrado. Por eso, como funeraria nos ocuparemos de todo lo necesario respecto a recibir el cuerpo de vuestro bebé (en el hospital o en vuestra casa), velarlo, vivir su despedida y preparar su entierro/incineración. También os acompañamos en la manera que queráis hacerlo y en este camino de dolor y esperanza.