Nuestro bebé ha fallecido. ¿Cómo va a nacer?
Preparar el nacimiento de vuestro bebé
La noticia de que vuestro bebé ya no vive es un dolor profundo que atraviesa el alma. Este momento, cargado de tristeza y confusión, requiere de tiempo, espacio y acompañamiento. Es fundamental que sepáis que no estáis solos en este proceso. Vuestro bebé, aunque su vida fue breve, es y será siempre vuestro/a hijo/a. Y aún está por llegar un momento crucial para él/ella y para vosotros: su nacimiento, aun sin vida.
Para ello, existen tres caminos médicos: el manejo expectante, la inducción del parto y el legrado. Cada uno de estos caminos tiene su propio ritmo, sus luces y sus sombras. Queremos hablaros un poquito de cada una de ellas, más allá de los aspectos médicos que seguro os explicarán y las recomendaciones que os dan.
Custodiar a vuestro bebé hasta el final
Si vuestro bebé ha fallecido y sigue custodiado en el vientre de su madre, una puede impresionarse de estar albergando en su interior un cuerpo sin vida. Sea cual sea el camino que toméis para el nacimiento, como madre estás custodiando el cuerpo de vuestro/a hijo/a, y esa custodia no es una carga, sino una misión de amor. Cada paso que dais con vuestro/a hijo/a, todavía unido a su madre, habla de un amor que acompaña hasta el final, que es más fuerte que la muerte.
✨ Por la fe, creemos que este momento está envuelto en la misericordia de Dios, que acompaña con ternura. Estás custodiando a tu bebé, el cuerpo de vuestro/a hijo/a nacido al Cielo. “Tú has creado mis entrañas, me has tejido en el seno materno. Te doy gracias, porque me has plasmado portentosamente, porque son admirables tus obras. Mi alma lo reconoce agradecida, no desconocías mis huesos. Cuando en lo oculto, me iba formando, y entretejiendo en lo profundo de la tierra, tus ojos veían mi ser aun informe, todos mis días estaban escritos en tu libro” (salmo 138).
Manejo expectante: esperar a que la madre dé a luz de manera natural
Optar por el manejo expectante permite que la madre pueda dar a luz de manera natural. Frente a lo doloroso que puede llegar a ser estar embarazada de tu hijo sin vida, este camino puede ser elegido por quienes desean vivir la despedida en su propio tiempo, sin intervenciones médicas inmediatas. Es un proceso que puede llevar días o semanas, y cada uno lo vive de manera diferente.
Es comprensible que, en algunos momentos, como madre puedas tener sentimientos encontrados de que dentro de ti esté vuestro/a hijo/a y al mismo tiempo no haya vida. Esa sensación puede ser desconcertante y dolorosa. En cambio, también es una oportunidad para custodiar el cuerpo de vuestro/a hijo/a con amor, pues más allá de no tener vida siempre será vuestro/a hijo/a, permitiendo que el proceso siga su curso natural. Además, quien humanamente ha fallecido, no deja de ser vida ni un/a hijo/a.
Si elegís este camino podéis acompañarlo con oración o momentos de silencio que permitan abrazar a vuestro bebé con el corazón, antes de despediros de su cuerpo y que siempre quede con vosotros. Es importante que la madre pueda estar rodeada de quienes sean un apoyo y respeten este proceso. Estás custodiando el cuerpo de vuestro/a hijo/a y dándolo a luz con la dignidad que merece, incluso en su partida al Cielo.
Inducción del parto: adelantar el alumbramiento del bebé
La inducción del parto consiste en el uso de medicamentos para provocar contracciones y facilitar el nacimiento de vuestro/a hijo/a. Con esta opción, se puede vivir el alumbramiento de vuestro bebé, verlo y sostenerlo.
Puede que el médico os mande a casa con las pastillas para adelantar el nacimiento de vuestro bebé si el bebé tiene menos de 12 semanas de gestación. Es desconcertante y, una vez comienza el proceso, se vive una dureza en la que queremos acompañarte. Te invitamos a leer la pregunta: “¿Y si nuestro bebé fallece muy pequeño y nos mandan a casa para dar a luz (con pastillas o de modo natural)?”.
Legrado
El legrado es un procedimiento quirúrgico que se realiza bajo anestesia. En él, en vez de dar a luz a vuestro/a hijo/a, sería tomado de la madre. En principio, puede parecer una opción más práctica, controlada, y que permite cerrar rápidamente este capítulo doloroso. Sin embargo, aunque el proceso es más rápido, también puede ser muy doloroso y dejar un gran vacío.
Durante el legrado, es común que se utilice anestesia general, lo que significa que la madre estará dormida durante el procedimiento. Al despertar, puedes sentirte desorientada o con la sensación de que te han «vaciado» sin que hayas tenido la oportunidad de conocer y despedirte de vuestro bebé. Este contraste entre tener a vuestro/a hijo/a dentro de ti y ya no tenerlo sin haber sido consciente de ello, puede ser profundamente doloroso y es importante que te permitas sentirlo y que busques el apoyo necesario para vivir lo que ha ocurrido.
