Skip to main content

¿Cómo seguir después de haber vivido el fallecimiento de nuestro/a hijo/a?

Comenzar o seguir siendo acompañados

Después de la pérdida de un/a hijo/a en el seno materno o poco después de nacer, pueden continuar las preguntas, la tristeza, la incomprensión de lo ocurrido, la búsqueda de sentido, la desesperanza, el no saber cómo amar a un/a hijo/a que ya no está con vosotros…

Estos interrogantes no tienen respuestas simples, pero forman parte del camino que transitáis y puede que os sea de ayuda estar acompañados, tener un espacio donde todo esto que vivís se pueda compartir, dejando que la luz a estos temas se vaya abriendo camino poco a poco.

Podéis contar con distintos tipos de acompañamiento y compartir:

  • Espacios de acompañamiento emocional o psicológico, que os ayuden a expresar y abrir lo vivido para que entre una luz distinta y que permita descubrir como vivir de un modo distinto y nuevo lo que estáis viviendo. Podéis preguntar en el hospital que os atendió o en asociaciones de duelo perinatal.
  • Hablar con padres que hayan vivido lo mismo antes que vosotros y hayan avanzado en este camino. Pueden ser conocidos vuestros o podéis contactarnos, o contactar a asociaciones de duelo perinatal, para que podamos poneros en contacto con padres que se hayan ofrecido a acompañar a otros padres como vosotros.
  • Ahondar en vuestra fe o espiritualidad con quienes la soláis compartir a partir de lo vivido con vuestro bebé. Si sois creyentes, existe una pastoral llamada 8 estaciones de luz, que es una pastoral de acompañamiento a padres y/o madres que hayan vivido la muerte de un/a hijo/a antes o poco después de nacer, para facilitar que reciban el consuelo de Dios, descubran su paternidad y maternidad con este/a hijo/a que tienen en el Cielo y presenten sus hijos al Señor.
Transformar vuestra experiencia en luz para otros

Con el tiempo, y a veces como parte del mismo camino de sanación, muchas familias descubren que el amor hacia su hijo o hija puede convertirse en una fuerza transformadora, una luz que no solo cambia sus propias vidas, sino que no queda ahí y va más allá, llegando a la vida de otros. Quizá habéis descubierto frutos y luces en este dolor que habéis atravesado y que seguramente seguís atravesando, o quizá todavía no, pero queréis que lo vivido con vuestro bebé dé fruto y se convierta en consuelo para otros. Os proponemos algunas maneras de acompañar a vuestro/a hijo/a en su misión de ser luz, poniendo lo que habéis vivido al servicio de otros, para vivir también vuestra paternidad y maternidad de una manera nueva:

  • Colaborar con asociaciones como la red El hueco de mi vientre y otras similares. Integrarse en estas redes permite que la experiencia vivida tenga un eco en la vida de otras familias. Todo lo que habéis vivido puede ayudar a otros, sea el camino de sanación que habéis vivido, el consuelo que encontrasteis, la información que os ayudó saber cuando lo vivisteis, las dificultades que tuvisteis… En estas asociaciones hay padres que acaban de iniciar el camino que vosotros recorristeis y que necesitan de lo vivido por otros padres.
  • Acompañar a otros padres en duelo. Escuchar, compartir lo vivido y estar presente cuando otros padres están atravesando lo mismo que vosotros. A veces, solo que hayáis vivido lo mismo, ya es consolador y permite al otro sentirse acogido y comprendido desde el principio. Si queréis, podéis ofrecer vuestra presencia y escucha gratuita en estas asociaciones para que os tengan en cuenta si es necesario que acompañéis a otros padres que pidan esta ayuda.
  • Compartir de tú a tú lo vivido. A veces, simplemente compartir con familiares y amigos lo que significó y significa la vida de vuestro/a hijo/a ayuda a visibilizar el duelo perinatal y a reconocer la vida de vuestro bebé, que es tan valiosa como cualquier otra. Muchas veces, hay gente que no ha hablado de esto y no lo hacen hasta que alguien cuenta que ha vivido lo mismo. Esto que habéis vivido puede terminar siendo sanador para otros. “A raíz de esto, mucha gente nos habla de que ha pasado por esto. Y cómo lo ha vivido. Y eso les sana, el hablarlo. Ese es el fruto de hablarlo” (Pablo y Sara, padres de Marta).
  • Dar testimonio de que la muerte no ha tenido la última palabra. Podéis escribir o hablar en encuentros, o más personalmente, de lo vivido con sus luces y sombras, para que otros padres puedan leeros y oíros. Esto les puede permitir sentirse identificados con lo que habéis vivido y, a veces, recibir consuelo y esperanza con vuestra experiencia. Si habláis del amor (vuestro, de los que os rodean, de personas que han aparecido en el camino…) que ha consolado e iluminado muchos momentos de dolor, si compartís luces que habéis ido descubriendo para vivir mejor el fallecimiento de vuestro bebé o si habéis encontrado un sentido para vivirlo, esto puede animar a otros padres a abrirse más a este amor, estos detalles y estas luces en medio del dolor.
  • Agradecer a los que estuvieron con vosotros. Agradecer al hospital, al personal médico, a vuestra familia o a quienes estuvieron cerca en vuestro duelo es un modo también de que vuestra historia y la de vuestro/a hijo/a dé frutos de amor, de reconocimiento y también permite dar visibilidad a la importancia de haber sido cuidados en algo así, lo cual abre y facilita el camino a otros padres que lo transitarán.

De este modo, lo que ha sido una experiencia de desgarro se transforma en fuente de vida y consuelo, lo cual no borra la herida, pero no la limita a ser aceptada con resignación, sino descubriendo la vida que puede salir de ella. Esta es la misión de vuestro bebé, abrir caminos de vida con la fuerza de vuestro amor, para que vosotros también descubráis esta paternidad y maternidad.