¿Cómo podemos vivir la despedida de nuestro bebé?
¿A quiénes invitamos?
Como explicamos con más detalle en “¿Qué sentido tiene recibir el cuerpo de nuestro bebé para enterrarlo o incinerarlo?”, os invitamos a recibir el cuerpo de vuestro bebé, a despedirlo reconociendo su dignidad y a buscar un lugar sagrado o especial para su cuerpo. Para ello, hacerlo acompañados de quienes consideréis es un modo de experimentar en medio del dolor también el amor y la compañía. La celebración puede estar abierta a un ámbito más amplio, podéis invitar a amigos, compañeros, familiares…, para que vuestro/a hijo/a también pueda ser reconocido y acogido por todos, además de ser él mismo una luz para todos ellos.
Sugerencias para vivir este momento
Tras nosotras haber preparado todo con mucho cuidado, haber vestido a vuestro bebé de blanco y haberlo recostado en la cajita, lo perfumamos y acompañamos con flores que hablan de su dignidad y que celebran su vida (ver testimonio de Manuel y Patricia, padres de Helena). Junto a estos detalles, como familia podéis preparar otros gestos que os ayuden a vivir esta despedida. Estos gestos se pueden abrir a los invitados, para que cada uno pueda tener este momento de compartir único con el bebé.
Podéis poner una canción significativa en el momento de velar a vuestro bebé o en el entierro, como alguna que le pusierais durante el embarazo, o leer un texto o una oración que os ayude a vivirlo mejor. También se pueden preparar globos que puedan lanzarse al cielo con un mensaje especial o hacer recordatorios de vuestro bebé con alguna imagen o dibujo que permita recordar su paso y presencia en vuestra vida. También podéis preparar una piedra con el nombre del bebé, pintada a mano por los niños de la familia, para colocar en la sepultura o el columbario. Puede ser un signo de un amor que permanece para siempre, así como también las flores pueden ser un signo de vida.
Podéis invitar a los demás a escribir una carta, una frase o una palabra para vuestro bebé, y depositarlas junto a él antes del entierro o deposición de las cenizas. También podéis escribir juntos una carta como familia, leerla en voz alta y colocarla en la cajita. Si hay hermanitos o primos pequeños, se les puede incluir con delicadeza y sin miedo, ofreciéndoles la posibilidad de hacer un dibujo, una flor o llevar un peluche o algún objeto especial para dejar junto a su hermano, es posible que ellos mismos sepan qué quieren dejarle si se les pregunta. A ellos también les ayuda despedirse del/a hermanito/a que esperaban.
Integrar vuestra espiritualidad y tradiciones
La celebración os recomendamos prepararla acorde a vuestra espiritualidad y vuestras creencias, integrándolas en este momento:
“Se trata de dar una despedida como toca. Cada uno a su manera. El que sea cristiano que haga una misa, el que no, que haga un ritual en su casa, pero a ese niño, tú, con tus creencias, le puedes reconocer su dignidad” (Isabel y Félix, padres de Paz).
Por ejemplo, familias evangélicas han pedido un/a pastor/a que los acompañe y pueda dar una palabra en este momento. Un grupo de scouts también despidió al bebé según su costumbre, formando un círculo y colocando la cajita con el bebé, en vez de en el centro, como uno más del círculo. Otra familia le enseñaba a su hija de tres años cosas muy importantes de la vida usando referencias Disney y vinieron con camisetas del Rey León para despedir a su hijo. Como católicos, podéis vivirlo como desarrollamos en la pregunta “¿Cómo es la celebración católica?”. Hay infinidad de costumbres y es importante que cada familia pueda vivir este momento integrando las suyas.
Tras el entierro o la deposición de cenizas, podéis invitar a quienes os han acompañado a compartir una comida sencilla o un momento de recogimiento si os ayuda. A veces, reunirse después en un lugar acogedor permite abrazar y compartir lo acontecido.
¿Cómo conviene vestir en la despedida?
Culturalmente, el luto y la pérdida se asocia al negro. Sin embargo, en este ritual celebramos la vida pura e inocente, la que nunca ha conocido el mal, la que entra directamente al Cielo. Vuestro bebé viste de blanco, lo acompañan flores blancas y de colores, el sacerdote va de blanco…, todo como signo de la pureza, del Cielo, de la Resurrección. De una vida que solo ha conocido el amor.
Por ello, os invitamos a llevar colores luminosos, cálidos, para unirnos a esta esperanza del Cielo y a la pureza de este bebé. “Yo a la gente le dije: ‘Que nadie venga de negro, que nadie venga en traje, quiero colores festivos, veraniegos; es una fiesta esto, que nadie venga con nada funerario. Entonces todo el mundo compró tonos claritos’” (Isabel, madre de Paz).
